Oinarri

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Del 30 de mayo al 4 de junio se celebra la mayor feria industrial de Euskadi, la “Bienal de Máquina Herramienta – BIEMH16” y OINARRI quiere apoyar el acceso a financiación tanto a los compradores de máquina herramienta como a los fabricantes con estas líneas de financiación:

 

1.- Financiación a Clientes para facilitar la venta de los fabricantes de máquina herramienta.

Oinarri ofrece la posibilidad de incorporar la financiación del producto a las ofertas que realicen las empresas a sus clientes.

El tipo de interés puede oscilar entre el Euribor + 1% y el Euribor + 2%.

Avales en garantía: Oinarri proporciona avales para garantizar “entregas a cuenta” o “buen funcionamiento” para los contratos de venta que realicen los asociados.

No consumen riesgo crediticio (CIRBE) dejando límite en la entidad de crédito para otras operaciones financieras.

El coste de estos avales es del 0,2% trimestral.

Más información en el siguiente enlace: “Financiación ventas a clientes

2.- Estabilidad Financiera al fabricante de máquina herramienta para acceder a préstamos hasta 10 años que permitan reordenar la estructura financiera de la empresa. De este modo, la empresa mantendrá su equilibrio financiero cuando el Banco Central Europeo retire las medidas excepcionales de liquidez y tipos cercanos a cero.

Se trata de aprovechar las condiciones actuales para prolongarlas en el tiempo con el asesoramiento y garantía de Oinarri.

Más información en el enlace “Estabilidad financiera a largo plazo

 

Para más información al respecto, pueden contactar con Oinarri en el teléfono 943 44 06 66 – preguntar por programa de financiación BIEMH a Leire Calle o Zigor Leunda—o en el correo gipuzkoa@oinarri.es.

 

Oinarri SGR quiere acercarse todavía más al segmento de las pymes y los autónomos y hacer valer “su amplia experiencia” en equilibrar sus necesidades financieras a corto plazo y fortalecer sus balances en el largo plazo. Los responsables de la SGR vasca -que esta mañana celebraba su Junta de Accionistas- se han marcado como reto este año lanzar una oferta específica para autónomos y microempresas que permita dar respuesta “casi inmediata” a la demanda de nuevos avales.

 “Las personas que trabajamos en Oinarri SGR somos profesionales de la financiación empresarial. Nuestro objetivo es hacer más fácil el acceso al crédito, sobre todo, entre las firmas más pequeñas. Somos, en definitiva, expertos en equilibrar las necesidades de las empresas en el corto plazo y en fortalecer sus balances en el largo plazo; esto es lo que nos diferencia del resto de entidades financieras”.

Pío Aguirre, director general de Oinarri, insistía esta mañana en la Junta de la sociedad -celebrada en el Museo Artium de Vitoria y a la que ha asistido el Lehendakari Iñigo Urkullu- en los valores fundacionales de la firma que se marcaron hace ahora 20 años.

En este acto, Aguirre ha resaltado la labor de Oinarri al permitir el acceso a la financiación a largo plazo, “minimizando los impactos negativos de las coyunturas económica adversas, como lo hemos podido comprobar en los últimos años”.

Pío Aguirre ha subrayado la importancia de diversificar las fuentes de financiación de la empresa: “No hay que ir muy lejos a buscar nuevos instrumentos financieros; a través de Oinarri las empresas, autónomos y emprendedores consiguen financiación a largo plazo, con cuotas más cómodas y tipos de interés más bajos”.

A su juicio, con el aval de Oinarri, “la entidades aseguran sus riesgos y ganan cuota de cliente y, por tanto, más volumen de ingresos; por su parte, los organismos multiplican por 50 sus programas de ayuda. A qué esperamos para utilizar esta herramienta que beneficia a todos?” se ha preguntado Aguirre ante los asistentes.

 

Más avales para nuevos proyectos

Pío Aguirre ha recordado que durante el último ejercicio la SGR –cuya actividad se dirige al mundo de las pymes, autónomos, cooperativas y otras empresas de la economía social- ha incrementado en un 38% el volumen de avales a nuevos proyectos de inversión reduciendo las operaciones dirigidas a reestructuraciones de balances.

Además, Oinarri SGR registró en 2015 un notable descenso, del 41%, en la morosidad de las operaciones. De igual modo, la SGR ha aumentado su índice de solvencia, hasta el 14,76%, de los más elevados en el sector y muy por encima de las exigencias mínimas del Banco de España (situadas en el 8%). “Todas ellas son buenas noticias que nos confirman el cambio de ciclo, ha recalcado Pío Aguirre”.

En total, la firma formalizó más de 630 nuevas operaciones de avales, que beneficiaron a 326 empresas. El volumen total de avales formalizados sumó algo más de 52 millones de euros, cantidad que permitió la creación o mantenimiento de 15.600 empleos. Desde su creación en 1996, la financiación promovida por Oinarri ha permitido el mantenimiento de casi 94.000 empleos, en su mayor parte en Euskadi.

 

Retos para 2016

En el transcurso de la Junta, el presidente de Oinarri, José Ignacio Gárate ha mostrado su inquietud por las incertidumbre en la evolución de las variables económicas y políticas a nivel estatal, europea y mundial “que lastran la toma de decisiones sobre nuevas inversiones de los proyectos empresariales”.

Durante su intervención, Gárate ha insistido que con una inflación cercana al cero, los tipos de interés están en mínimos histórico y se mantendrán en esta línea también en 2017, mientras la inflación y los indicadores sigan siendo bajos, abaratando de forma notable el coste financiero de la inversión, así como la financiación de circulante”.

En opinión del presidente de Oinarri, “asistimos a una gran abundancia de liquidez al servicio de las empresas, así como la mayor facilidad de los últimos años para acceder al crédito empresarial”. A su juicio, esta situación supondrá cambios “radicales” en el posicionamiento de las entidades financieras para adaptarse a este escenario. Entre los retos que se ha marcado la sociedad de garantía para este ejercicio destaca el impulso a una nueva estructura interna que permita una mayor cercanía a su base societaria. La idea es dar respuesta inmediata (en menos de cinco días) a la demanda de avales.

De igual modo, la apertura a nuevas colaboraciones con los Organismos Públicos de la Comunidad Autónoma Vasca así como el lanzamiento de una línea de avales para microempresas, autónomos y emprendedores, también en colaboración con el Gobierno de Navarra, constituirán el foco de la actividad de Oinarri, donde todos los proyectos empresariales tendrán su oportunidad

Introducción

Los economistas hablamos de recesión cuando acontece que en dos trimestres consecutivos una economía experimenta tasas de crecimiento negativos y hablamos de que la economía ha salido de la recesión cuando muestra tasas positivas de crecimiento en un trimestre.

En la última década España y también Euskadi han entrado 2 veces en recesión. El tercer trimestre de 2008 (por primera vez en 15 años) y el segundo trimestre de 2011.

Ha sido una época muy dura que ha dejado muchas cicatrices. Ahora estamos creciendo, menos de lo que nos gustaría, por lo que estrictamente hablando hemos salido de la última recesión pero hay mucho que piensan que las cosas nunca volverán a ser como eran y otros que creemos que puede ser posible pero sólo si retomemos con energía tareas importantes y nos planteemos cuestiones en torno a muchas cuestiones. Cuestiones que a mi juicio incluyen:

El porvenir de los jóvenes, la pérdida de LA CONFIANZA en las instituciones y las organizaciones, el fracaso del modelo económico y la necesidad de la ética, el diseño de políticas de impulso al crecimiento y la creación de empleo, la mejora de las Instituciones y organizaciones, las bondades y peligros de la era digital o cómo evitar el deterioro del Planeta, impedir excesivas disparidades de renta y riqueza y la lucha definitiva contra la Corrupción y el Fraude,

En mi intervención voy a adoptar una perspectiva en la que intento dar cabida no solo a las generaciones presentes sino también a las futuras; una forma de pensar en la que la tasa de descuento positiva, que utilizamos con tanta facilidad los economistas y no economistas y que implica premiar al presente y castigar al futuro, se acerque a cero de forma, que en el bienestar colectivo que deseamos maximizar estén comprendidos desde los más jóvenes, los que han tenido la experiencia económica de esta Gran Recesión que les ha afectado mucho, a los mayores y también, ciertamente, a los que todavía no han nacido.

La gran recesión a la que acabo de referirme nos ha enseñado muchas cosas a todos porque la crisis se produjo por una combinación de

lo que ha puesto de manifiesto algunas carencias básicas que están en el origen de la misma:

  1. La primera carencia es la de las reglas del juego. La inexistencia de reglas adecuadas para regir el mercado global, especialmente el financiero.
  2. La segunda es la de la falta de instituciones con capacidad y diseño para garantizar su buen funcionamiento.

 

Las palabras de M. Camdessus son ilustrativas en este sentido: Esta crisis financiera, dijo, es realmente también, y posiblemente ante todo, un desastre ético.

 Tampoco han faltado lecciones en torno al funcionamiento económico de la Europa del euro, la diferencia existente entre el progreso tecnológico que habíamos conocido y el que ahora tenemos, un progreso que nos ha situado en la economía digital que tiene sus ventajas pero, también, sus inconvenientes.

Han sido años de muchos cambios, de mucho sufrimiento para demasiada gente, de falta de oportunidades para los jóvenes, de pesimismo, de desilusión y creo, que de una generalización de la desconfianza hacia las instituciones, las organizaciones, la política, la economía…. Y, lo que es peor, de una desconfianza de los más jóvenes hacia lo que el futuro puede acarrearles.

Por otro lado y si bien el mundo, en general sigue creciendo, hay temores, incertidumbre, ¿se suavizará este crecimiento que estamos experimentado? Los últimos informes y noticias nos dicen que la previsión de crecimiento para el conjunto de España se ha rebajado a un 2,7%, que el déficit y la deuda siguen siendo un problema y en el contexto mundial no podemos confiar en que vayamos a tener un crecimiento sostenido y de un nivel esperanzador.

Está por ver. Dependerá mucho de lo hagamos, y de la forma en que se responda antes los condicionantes que nos están afectando. Y sin embargo necesitamos afrontar las reformas sociales, económicas, tecnológicas, institucionales y medioambientales que aparecen en prácticamente todas las agendas de los países desarrollados.

Lo que quiero hacer hoy es compartir con Uds mis reflexiones en torno a la cuestión de si seremos o no capaces de solventar los problemas que esta gran recesión nos ha revelado, si seremos o no capaces de resolver los desequilibrios que la crisis ha ocasionado.

La superación de la crisis, está vez, ha venido por el lado de la demanda agregada y por el lado del sector exterior que ha conseguido un fuerte empuje de las exportaciones, empuje que todavía continua gracias al acceso a nuevos mercados y de un cambio de dirección hacia los emergentes.

Y está muy claro que conviene que se diseñen y se comienzan a implementar los cambios necesarios para el MANANA, más pronto que tarde.

Hablaré pues del presente pero antes permítanme dedicar unos minutos a hablar del pasado, de la forma en que se produjo el crecimiento económico moderno, de su gran despegue y de los cambios que ha acarreado. Conocer el pasado, conocer nuestra trayectoria, saber de dónde venimos siempre es útil para entender el presente y desde luego para planear cómo queremos que sea el futuro.

 

UN POCO DE HISTORIA

En términos muy agregados el mundo se encuentra dividido en 55 economías de altos ingresos (1.300 millones de personas), 103 países de ingresos medios (4.900 millones de personas) y 36 países de ingresos bajos (800 millones de personas). Y la pregunta inmediata que surge ante estos datos es:

¿Cómo pudieron surgir estas diferencias tan tremendas en mundo? Hace dos siglos esto no ocurría. De hecho durante siglos, antes de la Revolución Industrial que tuvo lugar, en 1750, los ingresos eran parecidos en todo el mundo y, como señala Jeffrey Sachs, el mundo era más o menos homogéneo, casi todos los países y los individuos era igual de pobres.

Durante esos siglos, antes de la revolución industrial, dominaba el mundo rural, pequeñas explotaciones agrarias que apenas permitían sobrevivir a las familias que dependían de ellas y donde una mala cosecha podía suponer la hambruna y la muerte en prácticamente todo el mundo. Incluso la Revolución francesa tuvo su origen en el hambre que sufrían sus habitantes.

El Homo Sapiens lleva existiendo en torno a los 150.000 años y nuestra civilización, la civilización basada en la actividad agrícola sedentaria, se remonta solo a 10.000 años atrás.

¿Qué quiere decir esto? Que durante todos esos años el cambio económico se producía de forma muy lenta; ocurría de forma tan gradual que parecía que la vida se repetía de una generación a otra con la excepción, claro, de las guerras, las hambrunas y todo tipo de acontecimientos extremos.

La figura 1 muestra el crecimiento de la economía mundial durante un lapso de tiempo muy amplio de la historia de la humanidad, desde el siglo I, hasta el comienzo del siglo XX. Durante casi 1.800 años la producción mundial estimada esencialmente se mantiene.

El despegue económico se produce en torno a 1.750, momento en el que la producción mundial comienza a aumentar de forma rápida. La línea ascendente, casi vertical, sigue subiendo gracias a que la economía no ha dejado de crecer con fuerza aunque lo haga a tasas distintas en distintas partes del mundo.

Supongo que, visto el gráfico a todos nos gustaría conocer con certeza el por qué se produjo este despegue tan destacable. ¿Fue el resultado de un aumento en el número de personas o fue el resultado de un aumento en la productividad por persona?

Si miramos a la figura 1.3, vemos que la población mundial experimentó un incremento rápido a mediados del XVIII. Antes se mantuvo relativamente estable durante miles de años y, en tiempos del Imperio romano, seguía por debajo de los mil millones de seres humanos.

El incremento en la población vino propiciado por avances en la tecnología y en la economía, algo que permitió un aumento sustancial en la producción de alimentos. Ateniéndonos a la información disponible hay que reconocer que ambos elementos contribuyeron al crecimiento. Aumentó la población y aumentó la productividad per cápita-

Jon Maynard Keynes, escribió en 1930 que las dos razones que explican el estancamiento durante un período tan largo de tiempo, como el que hemos visto en el gráfico, se debió por un lado

 

La ausencia de inventos técnicos importantes entre la era prehistórica y tiempos comparativamente modernos resulta ser llamativa. Casi todo lo que poseía la gente y era importante como el lenguaje, el fuero, los animales domésticos eran conocidos desde los orígenes de la historia y también el trigo, la vid, el olivo, la cebada, el arado, la rueda, el remo……el plomo, el estaño, la plata, el hierro, incluso la banca, la matemática, la religión o la astronomía.

Pero, sigue diciendo Keynes, durante una parte muy importante de la historia, la tecnología se mantuvo inalterada hasta que repentinamente se produce, en Inglaterra, la revolución Industrial de mediados del siglo XVIII que, mirando al pasado, se nos aparece como un milagro; una combinación única de factores diversos que hizo posible el despegue de la vida económica y su expansión por el mundo.

Es entonces cuando, por primera vez, se abandona la agricultura y comienza la actividad industrial. Y para ello fue necesario la confluencia de muchos factores distintos, confluencia que en el año 1750 sólo se produjo en Inglaterra. Nuevas tecnologías (máquina de vapor, mecanización del hilado y del tejido, producción del hierro a gran escala y además, al mismo tiempo, aumento en la productividad en las áreas rurales, mejora en el transporte, nuevos puertos, líneas navales de alcance mundial y una cadena de suministro a gran escala planetaria.

Las transacciones cada vez más complejas exigieron mercados, seguros, finanzas, derechos de propiedad todo lo que hoy seguimos exigiendo para que el mercado pueda funcionar de forma eficiente.

Y por supuesto, se produjo también el milagro de la revolución científica de los siglos XVI y XVII. Galileo, Newton, cambiaron la forma de entender el mundo y antes que ellos Bacon predijo que la ciencia y la tecnología podían cambiar el mundo de forma drástica y para beneficio del ser humano.

Podría seguir pero creo que es suficiente para ilustrar la gran transformación de la vida que se produjo gracias a la innovación y las nuevas tecnologías Comenzó así la nueva era del crecimiento económico moderno, que ha propiciado que el PMB (Producto Mundial Bruto) haya aumentado de forma sostenida durante más de doscientos años, aunque lamentablemente el crecimiento se ha repartido de forma muy desigual entre las distintas regiones del mundo.

El mundo necesita retomar una senda de crecimiento sostenida, sostenible y global. No queremos que nadie se quede atrás aunque está difícil. No soy capaz de decirles cómo podría conseguirse este objetivo tan ambicioso. pero sí hablarles de tres aspectos importantes: la economía, la sociedad y salud de Planeta, los problemas que se detectan estos entornos y proponer vías de solución:

1.- En los problemas económicos me referiré a tres:

– El porvenir de los jóvenes

– El fracaso del modelo económico y la necesidad de la ética

– La innovación y la financiación

– La nueva era digital

 

2.- En los problemas sociales diré algo sobre:

-La demografía, y las desigualdades en renta y riqueza

– Corrupción, fraude, normas sociales, instituciones (Douglas North)

– La pérdida de la CONFIANZA y

 

3.- En los ambientales me referiré a la aportación de K. Bouilding que sirve para que nos planteemos cambiar el   “chip” con que muchos de los seres humanos hemos actuado.

 

Los problemas económicos

 

1.- Creo que el paro y el porvenir de los jóvenes es algo de lo que debemos preocuparnos muy en serio.

Las dos recesiones que hemos padecido nos han dejado muchas cicatrices.

Una de ellas es el alto nivel de desempleo que ha afectado a jóvenes y no tan jóvenes independientemente de su formación y educación. La lógica económica y los resultados de numerosos estudios ilustran que, afortunadamente, sigue siendo básicamente cierto que la inversión en capital humano, la inversión en educación supera, en términos de los beneficios privados y sobre todo de los beneficios sociales que genera, al coste financiero en el que es preciso incurrir durante los años de formación.

Pero la crisis ha sido tan profunda y los recortes tan duros que, aunque la crisis comenzó afectando a los peor formados, ha acabado por afectar también a jóvenes bien formados.

No es extraño que se observe desánimo y que se piense que quizá haya llegado ya la hora en que además de preocuparnos de las pensiones y de los más mayores nos preocupemos porque los jóvenes encuentren su recompensa en términos de productividad y en términos de ingresos en el mercado de trabajo.

Las políticas necesarias, pasan por crear trabajo estable, por crear un ambiente de “complicidad” entre los jóvenes y los mayores y por insuflar un fuerte apoyo a la energía juvenil innovadora y emprendedora. Una energía juvenil que deba estar bien orientada por valores tan tradicionales como el de la necesidad de “una alta exigencia a uno mismo”, un gusto por la innovación y conocimiento y por “tarea bien realizada” …. La políticas deben crear un ambiente en el que los incentivos creados por las instituciones y las organizaciones, que delimitan nuestros espacios de actuación, no vayan en contra sino a favor del progreso, del ahorro, de la asunción de riesgos, y de otros valores a los que haré referencia más adelante.

 

2.- El fracaso económico y la necesidad de la ética.

No hace falta remontarse muy lejos, para comprender que la ética y los valores hace mucho que dejaron de formar parte central de la escena económica. La corrupción, el fraude, la economía sumergida nos vienen acompañando y nos tienen, creo que a la mayoría, hartos y diría más asqueados.

Es imposible construir una sociedad prospera y con un nivel de bienestar elevado sin disponer de un modelo económico que funcione suavemente y sin fisuras. El sistema de mercado debe funcionar de forma eficiente y el sector público, sin el cual el sistema de bienestar no sería posible, debe trabajar de manera eficaz e inteligente.

Sabemos que para que los mercados funcionen correctamente han de cumplir una serie de condiciones como la información perfecta, la competencia perfecta, la ausencia de incertidumbre y sabemos también que instituciones precisan insuflar la necesidad de valores como la lealtad, la honestidad, la veracidad, el trabajo bien hecho, la negación de la chapuza, el valor del esfuerzo….. y un largo etcétera. Sin estos valores el progreso que queremos no está garantizado.

Necesitamos garantías de que nuestro sistema institucional luchara por la pervivencia de esos valores que son imprescindibles para garantizar un entorno en el que merezca la pena vivir y trabajar.

 

3.- La innovación y la financiación

Si para algo es necesario el sistema financiero es para llevar a cabo la tarea de ligar el ahorro y la inversión. Sin esta ligazón no puede haber creación de actividad, nacimiento de nuevas actividades, creación de nuevas empresas.

Desafortunadamente el sector financiero ha sufrido con esta Gran Recesión un castigo feroz. Ha pasado de ser un sector desregulado a un sector regulado hasta el mínimo detalle; un sector que precisa inventarse a sí mismo para obtener la rentabilidad necesaria para su subsistencia, un sector que tardará, al menos a nivel internacional, en ocupar el puesto que ocupaba como generador de beneficios, empleo y actividad económica.

En todas las épocas, se necesita financiación para las nuevas ideas, para las nuevas empresas, para las nuevas actividades, para la innovación, una financiación adecuada en precio y en plazos. La financiación a corto plazo no siempre es suficiente, se necesita también financiación a largo.

Convendremos, creo, en que el sector financiero no está todavía en plena forma y no porque no haya mucho esfuerzo puesto en esta tarea sino porque el reto es de una inmensa magnitud. Lo que ha acontecido en el reciente pasado ha hecho perder muchos grados de confianza y sin confianza es difícil que la tarea de “canalizar el ahorro a la inversión” se pueda materializar de forma eficaz.

Y esta reflexión me lleva a retomar de nuevo lo que significa la pérdida de confianza, uno de los problemas sociales para los que deberíamos estar ensayando soluciones.

 

La recuperación de la Confianza.

Creo que es bastante evidente que esta crisis ha significado una gran pérdida de confianza en Instituciones, Organizaciones, confianza que es imprescindible recuperar si queremos un futuro económico social prometedor. Douglas C, North, Premio Nobel de Economía, nos enseñó que las instituciones son “las limitaciones que los humanos hemos construido para estructurar las relaciones entre nosotros”. Son limitaciones autoimpuestas que definen algo que es crucial “la estructura de incentivos de las sociedades en general y, en particular de las economías”. Dentro de estas limitaciones hay una gran variedad.

Tenemos leyes, reglas, constituciones que son “limitaciones formales” pero también tenemos “limitaciones informales”, como convenciones, códigos de conducta autoimpuestos, normas de comportamiento y desde luego la forma en que se hacen cumplir estas limitaciones.

Ronald Coase, otro gran economista cuya publicación “The problema of Social Costs” se cita profusamente, fue el primero que nos alertó de la relación entre instituciones, costes de transacción y eficiencia de los mercados. Para que los mercados sean eficientes se necesita, entre otras cosas, que los costes de transacción sean prácticamente nulos.

Y cuando esto no ocurre nos enseñó Coase,   “cuando las transacciones son costosas”, que es lo que ocurre a menudo en el mundo real, las instituciones importan mucho.   Por eso el diseño de las instituciones sociales y políticas relevantes es tan importante para el funcionamiento de la economía, como lo es el capital natural, el capital físico, el capital humano o el capital financiero.

La actividad económica, la vida en general, obliga a asumir riesgos. Riesgos que pueden ser aleatorios y escapan a nuestro control y riesgos que dependen del funcionamiento de las instituciones y de la voluntad de los individuos. Ejemplos de riesgos bien conocidos citaré dos:

  1. que una de las partes de un contrato ya firmado decida incumplirlo o
  2. ii) que los que detentan el poder afecten cualquier derecho, incluido el de propiedad, de los individuos.

Los riesgos, encarecen las actividades económicas y son “costes de transacción” que han de soportar los agentes económicos. Costes que espantan las inversiones, la contratación y a la postre reducen la actividad económica y, por ende, el desarrollo y el bienestar de un país.

En la realidad prácticamente todos los compromisos de negocios, comerciales e incluso los compromisos personales son formas de “contrato” que están basados en la confianza de los agentes económicos entre sí. Por eso el sistema de justicia de un país es una parte determinante de los costes de transacción que, añadidos a los costes de producción, transformación, financieros, condicionan el progreso y el desarrollo de los países.

Si el poder judicial interviene y consigue fortalecer esta confianza los contratos serán más fluidos y, por tanto, más dinámicos.

La falta de confianza de las instituciones financieras entre sí y entre una parte de las instituciones y los agentes económicos ha jugado un papel muy importante estos últimos años. Con confianza muchos de los efectos perversos no se hubieran producido. Con confianza es más fácil lograr el crecimiento y el progreso. Tenemos pues que hacer todo lo posible para recuperar la confianza en aquellas instituciones y sectores que nos son tan necesarios. He mencionado el sistema judicial y el sistema financiero pero obviamente hay más, aunque no tenga tiempo de detenerme en ellos.

Lo que sí quiero incidir es en que esta tarea es responsabilidad de todos, en mayor o menor medida, pero de todos lo que componemos la sociedad.

Y qué decir de la era digital que estamos viviendo, y que está cambiando nuestras costumbres y también nuestra economía?

Les mencionaré tres aspectos preocupantes de la “economía sin peso” termino que acuño D. Quah, economista de la LSE hace ya años.

 

Siempre que hay un avance tecnólogico hay una preocupación por el empleo. La pregunta básica que nos hacemos es : ¿sustituiran las máquinas al capital humano? ¿será el progreso técnico generador de empleo? En la mayoría de los casos el progreso tecnológico ha propiciado mayores niveles de empleo. Pero esta vez hay que reconocer que las TICs, la tecnología de la información y comunicación que soportan esta era digital constituyen una tecnología “genérica” que afecta a todos los sectores y a todos los ciudadanos. Y parece que el progreso tecnológico actual es capaz de generar mucha riqueza con menor nivel de empleo que las tecnologías precedentes. Tampoco está claro que en el mundo digital los salarios puedan crecer con la productividad. Es, parece, otro tipo de modelo el que vamos a afrontar en el que además propicia la existencia de lo que ahora se denomina “bienes escondidos” y que antes calificamos como bienes a los que no “sabemos valorar”, porque no tienen un precio.

Desde hace décadas somos conscientes de que existen bienes como los ambientales no sabíamos asignar un valor porque no tienen un precio. Ahora ya no son sólo los bienes ambientales sino a todos aquellos que se denominan “bienes escondidos”, que no se intercambian en el mercado, que no tienen un precio y no pueden aparecer, por tanto, en las estimaciones del PIB. Una dificultad que hace que las mediciones del PIB cada vez estén más cuestionadas o mejor que cada vez esté más cuestionada la utilización del PIB como indicador de bienestar e incluso como indicador de crecimiento.

Entro ahora en otros problemas sociales que son básicos:

1.-La demografía y las desigualdades en renta y riqueza precisan de mucho más tiempo del que dispongo hoy.

Pero no puedo dejar de manifestar que a lo largo del tiempo la tasa de fecundidad define la dinámica demográfica, tanto dictando el aumento o la disminución de la población total como marcando la estructura de edad de la población algo que en Euskadi no se puede catalogar como satisfactoria.

Los dos modelos de crecimiento más conocidos,

  1. el crecimiento endógeno, el que se basa fundamentalmente en la innovación y
  2. el crecimiento compensatorio, que se basa en la rápida adopción y difusión de las nuevas tecnologías, vengan de donde vengan.

Los dos precisas de instituciones diferenciadas y están muy condicionados estructura demográfica de la población que es es fundamental.

Es evidente que la nuestra no es la que necesitamos. Y creo que no está porque el mundo ha cambiado pero, también, porque el porvenir de los jóvenes no está tan claro como el que teníamos nosotros a su edad.

Y en cuanto a las desigualdades en renta y riqueza sólo diré, que las sociedades con distribuciones en renta y riqueza razonables, de esas que algunos autores denominan “non-envy” (no hay envidia entre los ciudadanos al disponer de un nivel digno de vida) está empíricamente comprobado que las desigualdades dificultan el crecimiento y que las sociedades cohesionadas no sólo son mejores desde un punto de vista del bienestar social sino también porque logran un mayor y mejor crecimiento económico.

Les he mencionado que quería contarles la aportación de K.Boulding, en relación con el cambio de mentalidad que precisamos para abordar los retos ambientales y por entender la diferencia existente entre lo que es un crecimiento sostenido y un crecimiento sostenible?

Sostenibilidad es un concepto que proviene de una reflexión muy básica. De la aceptación de que no podemos actuar como si las generaciones futuras no tuvieran importancia, como si no tuviéramos que preocuparnos por ellas, como si ellas ya tuvieran garantizado un futuro radiante. Y que para ello es imprescindible tener en cuenta aspectos ambientales. Y esto es muy distinto a sostenibilidad que implica encontrar un modelo de crecimiento que garantice que la tasa de crecimiento positivo se mantendrá a lo largo del tiempo independientemente de cuantos recursos ambientales utilicemos en el proceso.

En una aportación de hace medio siglo K. Boulding (1966) nos explicó que precisábamos un cambio de orientación si la humanidad decidía luchar por conseguir una economía que fuera perfectamente sostenible, algo que ahora nos lo planteamos como objetivo.

Mantenía que teníamos que transitar desde la “economía del cowboy” donde la percepción típica del medio ambiente es la de una planicie prácticamente ilimitada, en la que la frontera existente puede ser empujada más lejos siempre que sea necesario y de forma ilimitada, hacia una economía que el denominaba “la economía del hombre del espacio”.

La primera, la economía cowboy, se concibe como un sistema abierto que puede obtener sus inputs productivos del medio que le rodea, que puede depositar sus residuos fuera de su hábitat y donde no existe ninguna limitación en torno a la capacidad para obtener desde fuer energía y flujos de materiales necesarios para vivir.

En esta economía las medidas de éxito económico se definen en términos de los flujos de materiales que se procesan o se transforman y la “renta, el PIB, el consumo” son variables que no deberían tener límites. Aumentos en renta, en PIB, en consumo son siempre bienvenidos.

Esta percepción de la economía del cowboy está basada en una concepción errónea de lo que es posible conseguir en el largo plazo. Nos ha costado, pero hemos aprendido que, en el largo plazo, resulta necesario entender al Planeta tierra como un sistema cerrado donde la materia no puede ser creada ni destruida y donde los residuos que se generan con las actividades de extracción, producción y consumo, siempre, de una u otra forma, estarán con nosotros.

A esta segunda forma de percibir el mundo que nos rodea Bouilding le llama “la economía del hombre del espacio”.

La Tierra se ve ahora como una nave con reservas limitadas de cualquier input. Más allá de las fronteras de la nave no existe nada de lo que pueden beneficiarse los habitantes de la nave, ni tampoco, depósitos para los residuos.

Para sobrevivir indefinidamente dentro de esta nave la humanidad tiene que encontrar su lugar en el ciclo ecológico que se reproduce perpetuamente.

Y ¿Cuál es la medida apropiada del devenir económico en esta tierra nave?

Para este autor una “situación buena” sería aquella en la que variables stocks como “el stock de conocimiento, el estado de salud humana, el stock de capital capaz de proporcionar una satisfacción a todos los humanos….. estuvieran situadas en niveles altos, mientras que los flujos de materiales y de energía, en una situación ideal, deberían ser lo más pequeños posibles pero compatibles, claro está, con el bienestar de los humanos de la nave y de su mantenimiento por tiempo indefinido.

Como ven Boulding está argumentado a favor de cambiar nuestras percepciones acerca de las interacciones entre economía y medio ambiente y también nuestra percepción de lo que constituye el éxito económico. El éxito económico no consiste en que las variables flujo crezcan cuanto más mejor sino alcanzar situaciones en las que se consigan niveles de bienestar razonables, en términos de stocks.

Se adentra, además, en otra área muy importante relacionada con los métodos a desarrollar para “valorar” y “medir” bienes ambientales, que hasta hace nada no se incluían en nuestros cálculos económicos y que ahora empiezan a formar parte, en aquellos países que han elaborado sus Cuentas Ambientales pero muchos seguimos sin disponer de estas partidas en nuestras Contabilidades Nacionales.

Hace muchos años hicimos un intento, tanto desde el Gobierno Vasco como desde el Instituto de Economía Pública de la UPV/EHU para trabajar en conjunto y elaborar para Euskadi las cuentas ambientales. El proyecto no se puso en marcha. Es uno de los fracasos que algunos colegas y yo llevamos en la mochila.

El artículo de Boulding termina considerando el papel que podrán jugar el mecanismo de mercado y de precios. ¿Podrán estos instrumentos llevarnos desde la economía de los cowboys a la economía de la nave?

No tengo tiempo para entrar en esta cuestión pero su respuesta es bastante pesimista. A la hora de diseñar las políticas ambientales será preciso estudiar muchos mecanismos alternativos y con ellos sólo podremos tratar una porción pequeña de la totalidad de los problemas a los que la humanidad se enfrenta. Tendremos además que emprender un proceso de aprendizaje que nos lleve a darnos cuenta de dónde estamos y a resolver los problemas más agudos”.

Y voy terminando haciendo referencia al tema de los valores, valores como la honestidad, la decencia, la lealtad, la cooperación, la veracidad, la equidad,   que son absolutamente necesarios. Sin olvidar el gusto por el trabajo bien hecho, la exigencia a uno mismo, la austeridad y el ahorro.

Pretender conseguir un progreso sostenible para todos es una tarea hercúlea. Pretender conseguirlo sin instituciones bien diseñadas, y sin individuos educados en valores es una quimera.

Se confía en la innovación como motor de aumento en la productividad y por tanto del crecimiento y el progreso. La cuestión es si la innovación es además de necesaria condición suficiente.

Creo que la innovación no tendrá resultados positivos para el máximo posible de ciudadanos a no ser que hayamos conseguido construir una sociedad del aprendizaje, que incluya además de “conocimiento”, que obviamente es un activo imprescindible, el papel que los valores deben jugar en nuestras decisiones y conductas así como la forma más idónea de conseguir que todos y todas compartamos esos valores.

Necesitamos un sistema económico compuesto por un sector privado potente y un sector público y unas instituciones eficaces que precisan satisfacer muchas condiciones.

1.- Proteger los derechos, no los intereses, de la gran mayoría de la población y hacerlo de forma “coste efectiva”

2.- Ser conscientes de que los derechos a proteger van cambiando a lo largo de la historia.

3.- Ser capaces de tener en cuenta, además del bienestar humano, la sostenibilidad del planeta.

4.- Debemos de tratar al gasto social y al estado de bienestar de una forma especial. El gasto social es un instrumento, no el único, al servicio del objetivo distributivo que exige definir bien lo que es gasto social y estudiar con cuidado la forma en que se financiera el mismo.

No son tareas fácil ni inmediata. Se necesita inteligencia, esfuerzo, determinación y constancia además de un comportamiento cooperativo y un comportamiento “decente”. Pero hay cuestiones que deberíamos analizar y de mantener debates abiertos en torno a ellas:

“La posibilidad de introducir una fiscalidad verde que puede hacer aumentar el nivel de empleo”

Y para eso precisamos que los ciudadanos nos pongamos de acuerdo sobre la sociedad y los valores que demandamos y que el sector público sirva no sólo de guía sino también de fuerza impulsora lo que, exige que sólo los mejor preparados y los más honestos se dediquen a la actividad institucional, al sistema de justicia, al diseño de los programas de acción y a la distribución del esfuerzo en las direcciones precisas.

 

Eskerrik asko

 

 

 

 

LABORAL KUTXA Y OINARRI PONEN A DISPOSICIÓN DE LA PEQUEÑA EMPRESA Y LOS AUTÓNOMOS UNA NUEVA FORMA DE FINANCIACIÓN: OINARRI – LABORAL KUTXA EXPRESS

Hay necesidades que no pueden esperar un mes. Los préstamos con aval de una sociedad de garantía recíproca (SGR) cuentan con un plazo de firma que ronda los 21 días de media. Es demasiado tiempo y, además, los autónomos y empresas no están habituados a realizar estos trámites. Por ello, LABORAL Kutxa y OINARRI SGR han buscado una solución para que el crédito avalado llegue a las empresas en tan solo dos días y en un sistema de ventanilla única. Este innovador modelo de concesión es exclusivo de LABORAL Kutxa y tiene nombre propio: OINARRI – LABORAL Kutxa EXPRESS.

La financiación de las pequeñas empresas y los autónomos es un elemento capital para la dinamización de la economía. Habitualmente, se trata de segmentos con bastantes dificultades para obtener financiación, que no acostumbran a disponer de personal especializado para negociar con las entidades financieras y que, en muchos casos, muestran menores capacidades para aportar garantías. En consecuencia, la participación en sus operaciones de financiación de una sociedad de garantía como OINARRI puede constituir un factor relevante para obtener el crédito necesario.
La complicación surge con la burocracia necesaria para la tramitación de este tipo de operaciones a tres bandas: primero el cliente acude a su entidad financiera a solicitar la financiación, después se dirige a la sociedad de garantía y, por último, una vez que obtiene el aval, regresa de nuevo a la entidad financiera para formalizar el préstamo. El proceso es lento y farragoso, más de tres semanas de papeleos y entrevistas.
La solución ha llegado a través de la automatización del proceso, que evita trámites al cliente gracias a la optimización de la colaboración entre LABORAL Kutxa y OINARRI.

Ventanilla única: LABORAL Kutxa

El peregrinaje que se le imponía al cliente se ha suprimido. Ahora tan solo debe acudir a su gestor de LABORAL Kutxa, quien actúa como único interlocutor necesario.
El acuerdo requiere de la implicación de ambas entidades, que se sustancia en una asunción compartida del riesgo: LABORAL Kutxa asume un 25% del riesgo de cada operación, en contraposición a las operaciones tradicionales con SGR, donde la entidad financiera no asume ningún riesgo.
En la parte operativa, el nuevo modelo también ha habilitado un sistema de intercambio de datos, por el que la totalidad de la información requerida por OINARRI viaja digitalizada con un simple click. OINARRI carga inmediatamente la documentación en sus sistemas y analiza la operación sin demora. En la práctica, el cliente apenas percibe retraso alguno respecto a una operación estándar de LABORAL Kutxa donde no se requiera aval de SGR.

Ambas entidades han fijado unas condiciones marco para las operaciones bajo este tipo de fórmula: el ámbito de actuación se limita a la Comunidad Autónoma Vasca, los importes de los préstamos pueden alcanzar los 150.000 euros y los plazos de devolución abarcan un máximo de 10 años. En cuanto a los destinos previstos, no se contemplan restricciones significativas; aunque sí quedan excluidas las refinanciaciones y las promociones inmobiliarias.
Desde LABORAL Kutxa se ha considerado este nuevo desarrollo como una constatación de la vocación de la entidad de crédito por ser un referente que aporta un valor diferencial a las pymes, microempresas y autónomos, que constituyen la inmensa mayoría del tejido industrial vasco.
Así, el sistema OINARRI – LABORAL Kutxa EXPRESS, exclusivo de LABORAL Kutxa, viene a refrendar otros hitos recientes de la entidad en este ámbito, como la firma con el Fondo Europeo de Inversiones del acuerdo EASI, que constituyó la mayor línea europea hasta la fecha de apoyo al microemprendizaje, con 75 millones de euros asignados para ofrecer cobertura financiera a más de 5.000 emprendedores y microempresas.
OINARRI – LABORAL Kutxa EXPRESS está dirigido a impulsar la actividad de los más de 170.000 autónomos y 45.000 pymes del País Vasco, más del 35% de los cuales son ya clientes de la cooperativa de crédito vasca. Se trata de un colectivo de especial relevancia para la entidad, cuyo compromiso con la generación de empleo y apoyo al tejido económico ha sido siempre una de sus principales directrices.
Así, LABORAL Kutxa lleva varios años proponiendo una oferta de valor diferenciada para autónomos y pymes, poniendo a su disposición gestores especialistas, los servicios exclusivos PRO, y un acompañamiento integral a los nuevos emprendedores a través del programa Gaztenpresa.
OINARRI SGR es una sociedad de Garantía Recíproca especializada en la financiación de Pequeñas y Medianas Empresas así como en autónomos y empresas de Economía Social (Cooperativas, Sociedades Laborales, etc.) que suponen el 60% de sus más de 3.600 empresas y autónomos socios. Es la sexta Sociedad de Garantía Recíproca del Estado acumulando en sus 20 años de historia un volumen de avales formalizados de más de 920 millones de euros.

La Sociedad de Garantía Recíproca Oinarri celebra este año su 20 aniversario. En este período ha formalizado avales por un importe de más de 900 millones de euros que ha beneficiado principalmente las empresas más pequeñas, las que más dificultades tienen para acceder a nueva financiación.

Oinarri -sociedad de garantía recíproca constituida hace ahora 20 años a iniciativa de los organismos representantes de las cooperativas y sociedades laborales del País Vasco- acumula más de 900 millones de euros en financiación desde su constitución, cantidad otorgada sobre todo a pymes, microempresas y autónomos.

Sólo el pasado año, la SGR de la economía social formalizó más de 630 nuevos avales otorgados a 326 empresas, por un importe acumulado de 52 millones de euros. Esta cantidad permitió la creación o mantenimiento de 15.600 empleos. Desde su creación en 1996, la financiación promovida por Oinarri ha permitido el mantenimiento de casi 94.000 empleos, en su mayor parte en Euskadi.

Entre los hitos conseguidos en 2015 por el equipo directivo encabezado por su director general Pío Aguirre destaca, una vez más, el equilibrio en la cuenta de resultados (un logro para una entidad sin ánimo de lucro), equilibrio logrado gracias al apoyo y confianza del Gobierno Vasco. De igual modo, la sociedad cerró el ejercicio con una solvencia cercana al 15% (concretamente del 14,76%) tasa que sitúa a la SGR entre las entidades financieras con mayores niveles de solvencia del Estado, muy por encima de los requerimientos del Banco de España (del 8%).

Este logro se ha fundamentado, en gran medida, en el exhaustivo seguimiento de las situaciones irregulares que ha propiciado un nivel de recuperaciones y reducciones de necesidades de dotaciones por morosidad y fallidos. Igualmente, la mejoría de la coyuntura económica y el trabajo realizado con cada empresa en dificultades ha favorecido la buena evolución de los resultados económicos de la sociedad.

Otro hito del ejercicio ha sido la incorporación a su capital social de tres nuevos socios protectores: Banco Santander, Diputación Foral de Gipuzkoa y Cooperativa Ganadera de Caspe (Zaragoza), a los que se ha sumado recientemente la asociación empresarial NER Group. Con estas nuevas incorporaciones, el capital social de Oinarri está formado ya por 20 socios protectores.

La SGR vasca contaba a finales de diciembre con una base societaria de 3.566 empresas, con un avance neto en el año de 105 socios. En total, más del 75% de los socios de Oinarri son pymes y microempresas. Además, el 58% de los socios están incluidos en el segmento de la economía social (cooperativas, sociedades laborales, autónomos, asociaciones, etc.).

NER Group se ha incorporado recientemente a la base societaria de la sociedad de garantía Oinarri, especializada en la financiación de pymes y autónomos, cooperativas, sociedades laborales y otras empresas de la economía social. Con esta incorporación, la SGR vasca cuenta ya con 20 socios protectores.

El consejo de Administración de Oinarri SGR acaba de rubricar la incorporación de la asociación empresarial NER Group como socio protector de la sociedad de garantía vinculada a la economía social.
Con la incorporación de esta asociación -impulsada por Koldo Saratxaga y que reúne a 22 empresas vascas de diferentes sectores económicos- Oinarri SGR suma ya 20 socios protectores en su accionariado. Oinarri cuenta, además, con cerca de 3.600 socios partícipes, casi el 60% de ellos de la Economía Social.

En la actualidad, Oinarri SGR tiene como socios protectores a colectivos representantes de la economía social vasca. También forman parte de su estructura accionarial las tres Diputación Forales así como Kutxabank, Laboral Kutxa o Banco Santander, en el sector financiero, además de diferentes agrupaciones empresariales vascas y catalanas.
“NER Group es un socio protector de relevancia por la aportación de las organizaciones que lo lideran en la economía vasca”, ha señalado Laura Mata, directora de Desarrollo de Negocio de Oinarri SGR. A juicio de esta responsable, con este nuevo convenio de colaboración “Oinarri va a multiplicar el efecto de los recursos financieros que Kutxa NER pone a disposición de los proyectos que apoya”.

Kutxa NER es el vehículo financiero interno que se ha dotado NER Group a partir de aportaciones anuales que realizan las empresas socias y cuya misión es apoyar las necesidades de expansión de las organizaciones del grupo y apoyar en los momentos de dificultades.

El carácter protector de NER Group en Oinarri SGR permitirá mostrar a la sociedad la apuesta de la organización por el desarrollo de su actividad entre las pymes vascas y facilitará a Oinarri el desarrollo de su actividad avalista al contar con un socio de referencia en la financiación empresarial.

La sociedad de garantía recíproca Oinarri SGR, a través del convenio que mantiene con la Asociación Vasca de Autónomos, se compromete a mejorar el acceso de este colectivo a nuevos préstamos y líneas de circulante, aportando avales de hasta 20.000 euros, con un plazo de concesión de sólo tres días.

El colectivo de autónomos de Euskadi integrado en la Asociación Vasca de Autónomos verá mejoradas a partir de ahora las condiciones de acceso a nueva financiación, tanto en coste, como en plazos, gracias al acuerdo de colaboración firmado con Oinarri SGR.

Gracias a este convenio, los socios de esta organización –que a su vez es uno de los 20 socios protectores de Oinarri SGR- podrán disponer de dos productos financieros específicamente diseñados para este colectivo, que incluye tanto a proyectos en marcha como a nuevos emprendedores.

El primero de ellos se refiere a operaciones de préstamo de hasta 20.000 euros (a devolver en un plazo máximo de cinco años) y que podrán solicitarse en persona, vía internet o a través de cualquier oficina de Oinarri SGR. Estas operaciones tendrán tipo de interés desde Euribor +2,5%, uno de los más bajos en el mercado empresarial.

Con el objetivo de rebajar trámites y agilizar procesos y tiempos, la documentación que se requerirá para que se estudie cada operación será, únicamente, DNI o NIF, ingresos-gastos, última declaración de la Renta (IRPF), la declaración de bienes y la CIRBE (Central de Riesgos del Banco de España). En este caso, el plazo de resolución de los trámites será de tres días desde la presentación de la solicitud completa.

La segunda opción que aporta el convenio de Oinarri SGR y la Asociación Vasca de Autónomos se refiere a préstamos de entre 20.000 y 50.000 euros, a devolver en plazos de entre 36 y 60 meses. El modo de acceder a la petición de fondos y la documentación requerida serán similares a los del otro producto; la diferencia es que, en este caso, cada uno de los expedientes deberá estar resuelto antes de cinco días tras completarse la solicitud.

La Sociedad de Garantía Recíproca Oinarri ha finalizado el ejercicio con unos niveles de solvencia cercanos al 15%, muy por encima de la regulación del Banco de España. La SGR afronta 2016 con una base societaria cercana a los 3.600 partícipes, con un aumento en el año cercano a los 250 nuevos socios.

La prudente gestión llevada a cabo por el equipo directivo de Oinarri SGR en los últimos años ha permitido situar a la Sociedad de Garantía vasca entre las entidades financieras líderes y con mayores niveles de solvencia del Estado, muy por encima de los requerimientos del Banco de España.

La firma -la quinta SGR del Estado por volumen de avales concedidos (cierre trimestral de Septiembre), situaba a comienzos de diciembre este indicador en el 14,71%, frente al mínimo del 8% exigido por regulador nacional a estas sociedades. La ganancia anual acumulada hasta diciembre por parte de Oinarri ha sido de 1,3 puntos porcentuales, con una clara mejoría en los niveles de morosidad y fallidos.

Otro de los hitos logrados por Oinarri durante el último año ha sido la incorporación a su capital social de tres nuevos socios protectores, Banco Santander, Diputación Foral de Gipuzkoa y Cooperativa Ganadera de Caspe (Zaragoza). Con estas nuevas incorporaciones, 19 socios protectores forman parte ya del capital social de la SGR vasca.
Entre estos socios, se encuentran los colectivos representantes de la Economía Social vasca y catalana, de las Administraciones Públicas de Euskadi (Diputaciones Forales) y algunas de las principales entidades financieras del Estado, como Kutxabank, Laboral Kutxa y Banco Santander.

A falta de computar los datos de las últimas semanas de 2015, Oinarri contaba con una base societaria formada por casi 3.600 empresas (en más de un 75% pymes y micropymes), con una incorporación en el año de más de 250 nuevos socios. Del total de partícipes, casi 2.100 están vinculadas con la Economía Social (cooperativas, sociedades laborales, autónomos, etc.).
La Sociedad de Garantía afronta 2016 -el año que celebrará su 20 aniversario- con un saldo de riesgo vivo (operaciones todavía en vigor) de más de 210 millones de euros (cierre trimestral de septiembre). En el último año destaca el incremento de los avales financieros destinados a la financiación de Inversiones (38% más), “lo cual es una buena noticia por la recuperación de la inversión por parte de las empresas”, explica Pío Aguirre, director de Oinarri SGR.

Por último, la firma acumula desde su constitución más de 900 millones de euros en avales formalizados. De esta cantidad, más del 60% se han formalizado desde el comienzo de la crisis, lo que evidencia el carácter anticíclico de la financiación concedida por Oinarri Sociedad de Garantía en los últimos años.

Conoce las ayudas y subvenciones vigentes disponibles para tu negocio. No pierdas las oportunidad de beneficiarte de ellas.

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SEA Empresarios Alaveses y Oinarri Sociedad de Garantía para la Economía Social, S.G.R., han suscrito en Vitoria-Gasteiz un convenio de colaboración por el que ambas entidades acuerdan poner en marcha en Alava un nuevo programa de financiación que cuenta con el respaldo del Instituto Vasco de Finanzas.

El convenio ha sido suscrito por el Presidente de SEA, Pascal Gómez, y el Presidente de Oinarri, Pio Aguirre. Ambos han coincidido en señalar la “gran importancia” de colaboraciones como ésta “en tanto apuestan por buenos proyectos que crean empleo y son capaces de competir en un mercado global”.

Las operaciones financiables, fruto de este acuerdo, son:

La cuantía de las ayudas que se puedan aprobar será determinada por el Instituto Vasco de Finanzas. Dependiendo del importe y del plazo (hasta siete años o hasta diez años) el tipo de interés será desde Euribor+1.

Las empresas alavesas que deseen ampliar información al respecto de estas líneas de financiación pueden llamar a SEA (Tfno. 900 37 30 51) o a OINARRI (Tfno. 945 29 82 80).